domingo, 25 de mayo de 2008

El probador de condones y el bien y el mal

Un relato de Icos.

El mendigo me miraba sin curiosidad alguna, como si no le importara que otro más se hubiera unido a la fiesta; estaba aún luchando por ponerse el condón y respiraba como un perro lamiéndose la polla.
Cuando lo consiguió, miró con aire triunfal a Carmen; un filamento de apenas dos centímetros sobresalía del depósito seminal. Unos discos metálicos se repartían a lo largo del tubo de látex, haciendo contacto con la piel.
— Empieza ya, que estoy muy cachonda. — tiene tanto carácter Carmen, que estuve a punto de pedirle que se casara conmigo.
El mendigo empezó a masturbarse y yo pensé que sería buena idea ayudarlo.
Metí mi mano por debajo de la falda de Carmen la alcé y bajé la braguita hasta que el hombre le pudo ver la raja del coño.
— Cerdo… — me suspiró Carmen doblando la cabeza atrás hasta tocar mi hombro. — ¿Puedo tocarla yo?
— Si le pones un dedo encima, te doy de patadas en la chepa hasta que te crezcan los dientes.

Es encantador ver al probador de condones recapacitar sobre el mendigo al ritmo de una mamada.
Que os divirtáis en Relatos Blue. Y si tenéis una buena historia, recordad el concurso.
Una mamadita.

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