jueves, 8 de mayo de 2008

La gordita, de Gus Sosa

Sandra tomó la verga de Javier y se la fue metiendo lentamente, sin salirse de Gabriel. Entonces Javier dejó escapar un largo suspiro. Al sentirse llena en sus dos agujeros, la gordita se volvió loca de placer. En cuanto sintió su vagina llena tuvo su primer orgasmo y clavó las uñas en los pectorales musculosos de Javier. Con eso él se excitó todavía más.


¿Lo habéis leído? ¿Os gustan las gorditas, aunque sea cuando os habéis metido un tirito por cada agujero de la nariz? ¿Os tocáis como degenerados ante un cuerpo lleno de rollitos de grasa y tripa que cuelga? Os gustaría hundir vuestra polla enhiesta hasta en sus profundos ombligos. Lo sé…

Relatos Blue


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