
Un relato de Icos.
Me gusta observar a las mujeres autosuficientes, a las que no se cortan un pelo a la hora de meterse cualquier cosa en el coño cuando la masturbación alcanza a sacudir el deseo más instintivo. Yo mismo me metería cosas en el culo cuando me corro.
No necesitan salir con urgencia y emborracharse para conseguir un macho que las llene, se lo toman todo con más calma.
Miradla, el salón está iluminado por la potente y difusa luz solar que se filtra por las cortinas amarillas, mucha luz. Es importante.
Es un relato indecentemente violento, la invisibilidad sería el mejor poder de todo. Sangre y sexo, violencia.
Es que no soy nada delicado, en Relatos Blue, podéis dejar correr la imaginación con este especial follador.
Me gusta observar a las mujeres autosuficientes, a las que no se cortan un pelo a la hora de meterse cualquier cosa en el coño cuando la masturbación alcanza a sacudir el deseo más instintivo. Yo mismo me metería cosas en el culo cuando me corro.
No necesitan salir con urgencia y emborracharse para conseguir un macho que las llene, se lo toman todo con más calma.
Miradla, el salón está iluminado por la potente y difusa luz solar que se filtra por las cortinas amarillas, mucha luz. Es importante.
Es un relato indecentemente violento, la invisibilidad sería el mejor poder de todo. Sangre y sexo, violencia.
Es que no soy nada delicado, en Relatos Blue, podéis dejar correr la imaginación con este especial follador.


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