martes, 10 de junio de 2008

La Chica de la ventana

Un relato de Fco. Javier Pineda.
¿Es normal que lo relacionado con el sexo y aderezado con cuernos pueda acabar mal? Sí, y tiene su morbo. Hay muchos crímenes pasionales. Aunque no es lo mismo morir follando que intentar follar. No es lo mismo matar a polvos, que a pajas o matar las ganas. Y hacerse demasiadas pajas obsesionándose, sólo es un juego para gente formada, muy formada y lujuriosa. Nuestro protagonista resultó no soportar la presión de tantas pajas y flaqueó, un fragmento:



»Acerqué mi c
ama a la ventana, y en pie subido a ella, totalmente desnudo, dejé que la chica de la ventana, y cualquiera que pudiera estar mirando, me viera darme gusto hasta correrme. Me consta que le gustó, lo sé porque esa noche la chica de la ventana fue más generosa que de costumbre con sus exhibiciones. La vi a cuatro patas sobre su cama luciendo para mí un esplendoroso culo, metiendo en su coño algo que sería un consolador, y a la vez jugando con su otro estrecho agujerito que, te lo aseguro, me hubiera encantado lamer y penetrar con la lengua.

Una mamadita.

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